La mujer escribe y eso es lo que importa










25 de septiembre de 2017

Raquel Cané, 6 poemas 6 ( de Descarne)


Fotografía de Rebecca Cairns


Cada álamo
era su propio monstruo
erecto
cortando la niebla
verde
escalera de verano.
Sólo un álamo
fue
del otro
testigo
y en su desnudez
por alguna extraña razón
que no comprendo
solemnes
resistieron
uno al lado del otro.





Fotografía de Rebecca Cairns


Nací.
Lejos del escenario ensangrentado, aunque con las uñas
aún sucias de raspar tantas paredes, los saludo.
El asombro es quien me viste.
Respiro profundo, soy aquí, ahora, para mí, para ustedes
una onomatopeya: el latido.
Soy esta valija de descarne que permanecerá cerrada
a quienes me condenen y se abrirá,
cual ojo de tormenta, a quienes me amen.




Fotografía de Rebecca Cairns


Hay días en que me paseo con un puñal entre los dientes
mastico cada palabra
duele.
Y juro
no hay sombra
que no muerda
no hay ángulo
de la habitación
que permanezca recto.
La vida se construye
sobre los muertos.




Fotografía de Rebecca Cairns




Fui baldío
para habitar
en mí.




Fotografía de Rebecca Cairns



Cuando la palabra queda sin tinta
se escribe la acción.
¿Y después?
La memoria o reacciones en cadena.



Fotografía de Rebecca Cairns


Cada noche
me acuesto
con mil mujeres.
A la mañana
una
decide
ponerse los zapatos.






ph Alejandra López
Raquel Cané
(Santa Fe, Argentina, 1974)
POETA/ESCRITORA/ILUSTRADORA/DISEÑADORA GRÁFICA/ARTISTA
de Descarne, Poemario inédito
su página en FACEBOOK
para leer MÁS 

24 de septiembre de 2017

Antònia Vicens, Ser mujer, ser isla (+1)


Fotografía de Elizabeth Gadd



SER MUJER, SER ISLA

Y es que me sentí isla, antes de saberme mujer. Todo un sector numeroso de mujeres que crecimos con muchísimas carencias, llenas de perjuicios y aún ahora, muchas van por el mundo un poco aturdidas de infancia asfixiada.

Porque aquella niña a la que, cuando tenía once años, compraron una bicicleta y rondaba por las calles de los pueblos pedaleando deprisa, queriendo cortar el viento, trascender y transgredir barreras morales, era todas las niñas.

Los hombres de Santanyí, la mayoría agricultores propietarios de cuatro trozos de tierra infructífera o marineros sin barca, se vieron obligados a embarcarse en barcos que pasaban objetos de contrabando, objetos prohibidos y pecaminosos, tales como el tabaco y el nylon, para poder ganar un sueldo digno y mantener a la familia. Residían en Tánger, Gibraltar, La Línea …

Así todas las criaturas éramos un poco huérfanas: los padres, siempre lejos, sólo venían de permiso una vez al año, y las madres, ansiosas, estaban siempre demasiado pendientes de los temporales del mar, y de las corrientes de su corazón y de su cuerpo de mujeres que se iban convirtiendo en islas desiertas. Islas secas. (…)

Y nunca percibí el más leve rumor de rebelión alguna, o de querer asociarse las mujeres, para exigir sus derechos: emanciparse no les pasaba por la cabeza, dejaban correr los años educando a sus hijas como habían sido educadas ellas, muy atentas a no romper, ni tan siquiera resquebrajar, el orden establecido. Quiero decir que la madre se ponía siempre como espejo y el reflejo genético se complementaba con el reflejo social, y las hijas, no teniendo ningún otro modelo, una vez adultas, se convertían en la madre.

Por lo tanto, cuando me di cuenta que mi destino estaba tan cuidadosamente planeado por aquellas mujeres, víctimas y a la vez cómplices de la dictadura patriarcal y católica, quedé tan asombrada que en un intento desesperado de evadirme de ese tipo de lazos, empecé a soñarme escritora. Quería también explicarme a mí misma por qué isla-cobijo de marineros cansados, en lugar de, simplemente, mujer que piensa y decide el itinerario de sus pasos.

(Texto adaptado de Vicens, A. (1998). Ser dona, ser illa,
Lluc: revista de cultura i d’idees, 806-807, 33-35.)
extraído de: LA TRIBU



B O N U S  T R A C K 

Fotografía de Elizabeth Gadd


LA POESIA

plana sobre
la vida fulgors d’altres mons
t’esclata als ulls també
estrelles
d’aigua eixugades a la cala
de la infantesa quan
retuts tornen
els àngels ja sense
sal sense ales i tu
intentes agafar-ne les ombres
penjalls als fils
d’estendre
les paraules l’hora
que més voldries
revocar els morts que
et pugen per
les cames
baldament omplis
la nit
de colomes blanques tot
esperant
una espurna de foc
que t’encengui el poema.





ph Lleonard Muntaner
Antònia Vicens Picornell
(Santanyí, Mallorca, España, 1941)
POETA/ESCRITORA
para leer más en: REDUCCIONS REVISTA DE POESÍA
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