25 de abril de 2018

Mónica Ortelli, 2 poemas 2 (+1)



Fotografía de Rodney Smith


GEOMETRÍAS

La certeza de lo que sé
la de lo que no  la del debería
se provocan entre sí
desde los vértices del triángulo
equilátero en la cabeza

¿es la tensión de lo agudo la que entorpece
mi viaje?

debería abandonar esta geometría
probar la fluidez de los círculos
y sus interacciones

lo que no sé que soy
lo que no sé que sé
lo que busco cuando escribo

de Escribir sobre flamencos, vacasagrada ediciones, 2017




Fotografía de Rodney Smith



                                                                                                           …bailo, y mi sombra se enreda
                                                                                                                                        Li Po

Camino en domingo
y mi sombra me precede
ligera  desentendida de mí
de su incorporeidad 
que tiembla en las baldosas

somos el ciego y su bastón
la que no ve es ella
soy la guía  la que no duda 
en las intersecciones

esto ocurre los domingos
los demás días
va detrás o a mi lado
susurrándome 
permanentemente
al oído

de Escribir sobre flamencos, vacasagrada ediciones, 2017





B O N U S   T R A C K 



Fotografía de Rodney Smith



ESCRITURA NOCTURNA

Sabes que no debes molestarla, que es mejor cantarle nanas. Aún así, de tanto en tanto una pulsión aparece y aunque lo intentas no logras contenerte. En esas ocasiones, en vez de decir: "Hola, ¿qué tal? ¿Así que eres mi Medusa?", te convences de que alguien usurpó tu cabeza y que lo oscuro y tenebroso que has plasmado no te pertenece.

—¿Ahí es donde aparezco yo?

—Exactamente, personaje. Exactamente.


SCRITTURA NOTTURNA

Sai che non devi disturbarla, che è meglio cantarle ninne nanne. Tuttavia, di tanto in tanto affiora una pulsione e, anche se tenti, non riesci a trattenerti. In quelle occasioni, invece di dire: “Ciao, come stai? Sei tu la mia Medusa?”, ti convinci che qualcuno ha usurpato la tua testa e che il buio e l’oscuro e il tenebroso che hai plasmato non ti appartengono.

— È qui che appaio io?

— Esattamente, personaggio. Esattamente.

Traducción al italiano de Stefano Valente





Mónica Ortelli
(Bahía Blanca, Argentina, 1953)
ESCRITORA/DOCENTE/BIÓLOGA
para leer más en: REVISTA MICROFILIAS
y en: ANGELFIRE

24 de abril de 2018

Nika Turbiná, 3 poemas 3


Fotografía de Saul Leiter




¿Saben escuchar la lluvia con los dedos?
Es muy fácil.
Toquen con la mano la corteza del árbol,
temblará bajo sus yemas
como un caballo mojado.
Toquen con la mano
el vidrio de la ventana por la noche,
¿lo escuchan?
Le teme a la lluvia
pero debe protegerme
de las gotas.
Las acariciaré con mis dedos
a través del cristal.
¡Lluvia!
Puerta, 
escuchame puerta,
¡dejame salir!
El murmullo de los ríos invadió la avenida.
Quiero escuchar la lluvia con los dedos
para componer música.

1981



Fotografía de Mario Sorrenti




LA LLUVIA. LA NOCHE. LA VENTANA ROTA

La lluvia. La noche. La ventana rota.
Y los trozos de cristal
congelados en el aire
como las hojas
que no alcanza el viento.
Y de pronto, el estrépito…
Exactamente así
se rompe la vida de una persona.

1981






Fotografía de Tim Flach





LOS CABALLOS EN EL CAMPO

Los caballos en el campo,
el pasto alto.
Los caballos en el campo
bajo la luz de la madrugada.
El rocío corre rápido,
tiene que saciar toda la hierba
antes de que amanezca.
Los caballos en el campo,
el chasquido de sus cascos.
El relincho silencioso,
el roce de la montura.
El sol como un globo
alejándose de la Tierra,
tiende hacia las crines
sus dedos calientes.
Los caballos dejarán el campo
pero hasta la noche
en el pasto aplastado
quedarán las huellas
de sus cascos.

1981




Nika Turbiná (*)
(Yalta, URSS, 1974 - Moscú, Rusia, 2002)
POETA/ACTRIZ
de la antología La infancia huyó de míEditorial Llantén, 2018
Traducción de Natalia Litvinova
(*) A la edad de 10 años publicó su primera obra, Cuaderno borrador
que vendió 30.000 ejemplares en la Unión Soviética. 
En 1985 obtuvo el León de Oro en el Festival Internacional de Poesía de Venecia. 
Este premio solo lo había ganado otra rusa, Anna Ajmátova. 
Falleció a los 27 años al caer del quinto piso de su edificio.
para leer más en: JOT DOWN
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